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lunes, 4 de febrero de 2013

Los ch’utas de las cholas

Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.

Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.

La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.

Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.

Algo más que nombres

Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”

En el Carnaval de 2013, esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes); la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.

Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.

Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además, la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.

Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:

Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.

Dicen los investigadores: “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).

Los autores se refieren a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:

Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.

Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.

¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?

Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.

¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos? Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?

Texto: Beatriz Rossells

Referencias: El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.

Dos parejas para el Domingo de Tentación

Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.

Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.

“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.

Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial, y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.

La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.

Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.

Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad, “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.

Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.

Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.

Esta joven —la primera que fue elegida Cholita del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.

Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.

Texto: Mabel Franco

La Razón

martes, 20 de diciembre de 2011

Chutas Legítimos de Caquiaviri

La fiesta se origina desde los tiempos de la colonia, inicialmente bailaban dos conjuntos de Pinquilladas divididos en dos comparsas, contorno bajo y contorno arriba, así mismo las comunidades vecinas participaban de igual manera.

A partir del año 1942 algunos folkloristas encabezados por el señor Néstor Álvarez, con el afán de mejorar la imagen del pueblo, organizaron una comparsa de chutas y pepinos contratando por primera vez una banda de músicos de Patacamaya dirigidos por el director Antonia Villca, dando comienzo a la organización y cambio de la comparsa de Pinquilladas a Chutas y Pepinos que fueron apoyados por los vecinos del pueblo como ser: Emilio Maldonado, Agustín Luna, Cirilo Luna, Andrés Melendrez,

Natalio Garay, Luis Patty, Manuel Álvarez y muchos otros.

El año 1946 se fundó el centro de acción cultural Caquiaviri, con presidentes, los cuales organizan una comparsa de chutas, desde ese año participan tres comparsas en la festividad, dos comparsas del pueblo; contorno bajo y contorno arriba y uno de los residentes.

En la década de los 60 se produce una especie de crisis de folkloristas, hecho que ocasiona la unificación de las comparsas del contorno abajo y contorno arriba.
Ante esas situación, las instituciones cívicas y pueblo en general realizaron un nuevo sacrificio en devoción al Santo encabezados por el señor Alcalde Municipal Ing. Mario Cervantes; la señorita Marta Garay Tarqui y la cholita Dora Tarqui Salinas.

Reorganizada la comparsa, las autoridades y el pueblo en general acordaron designar cabecillas comenzando por aquellos ciudadanos de mucho respeto.
Como ser: Sr. Emilio Maldonado y Sra. Ninfa de Maldonado, Sr. Pedro Tambo y Sra. Rosa de Tambo, Sr. José Salinas y Sra. Cristina de Salinas, Sr. Marcos Gutiérrez y Sra. Bárbara de Gutiérrez, fecha desde la cual hasta el día de hoy se sucedieron año tras año una serie de cabecillas y organizadores.

Así mismo los años 1970 a 1971 el centro de acción cultural Caquiaviri sufre una división, motivo por el cual nace una nueva comparsa (Sector Blanco).
Desde entonces existen 3 comparsas:

Pueblo
Centro de Acción Cultural Caquiaviri (sector verde)
Sector Blanco

En vista de que la comparsa tenía un denominativo claro, el año 1996 los devotos señor Ancelmo Álvarez Rojas y señora Angélica Paco de Álvarez, señor Laurentino Copa y señora Paulina Gutiérrez de Copa, señor Pascual Choque A. y señora Olga Duran de Choque en una reunión acordaron nombrar “FRATERNIDAD CHUTAS ELEGRES LOS LEGITIMOS CAQUIAVIREÑOS DEL PUEBLO” llevando este denominativo sucesivamente hasta el dia de hoy y siempre.

Historia del templo de Caquiaviri

Templo colonial, Esta obra fue construida por los españoles en los años 1560 a 1570 dirigido por las organizaciones Jesuitas y está situada al pie del cerro de Waywasi, su construcción es estilo “Barroco” muy similar al templo de San Francisco en La Paz.

Las paredes laterales y frontales del templo tienen el grosor de dos metros de ancho de muro ladrillo del lugar.

Cuadros representativos. En el interior del templo existen muchos cuadros pictóricos religiosos colocados en las paredes laterales en tela, los mismo últimamente fueron restaurados por una institución extranjera. Los visitantes pueden admirar y reconocer su santo que lleva su nombre, otros cuadros representan todos los pecados capitales del mundo; el infierno donde arden las almas después de la muerte, se observa la buena y la mala suerte, los vicios de la humanidad, el perezoso, la avaricie, etc, etc… Conforme indica la biblia católica y los 12 mandamientos de la ley de Dios.

Los altares. Existen el Altar Mayor donde el Párroco realiza la ceremonia de la misa, en los laterales hay pequeños altares adornados con plata labrada y pintado con polvo de oro.

La torre de la iglesia. Las torres sostienen el peso de las ocho campanas, desde su construcción, una de ellas es la más grande, con un peso de 460 kg. Los encargados del cuidado del templo tocan las campanas cada día para celebrar la misa, reunión de la junta vecinal o cuando hay una emergencia. La población acata este llamado muy urgente y religiosamente.

El Párroco es la autoridad máxima del Templo, administra las actividades religiosas y coordina con la junta de vecinos y pueblo en general en su mejoramiento.

En el año 1944 los colonos de Comanche donaron las piedras labradas de la cantera con los cuales construyeron la entrad del templo colonial en agradecimiento al santo San Antonio Abad.

Por ley del 14 de enero de 1945, se declara MONUMENTO NACIONAL del templo colonial en el gobierno de Gualberto Villarroel.

El año 1991 por ley del 11 de diciembre se declara Basílica Mayor.

Niños bailan la Danza del Chuta en La Paz

Las danzas Mohoseñada, la danza del cantón Mohosa, con sus tonos alegres, festivos y románticos y Chutas, la danza del migrante andino hacia la ciudad, suponen una expresión significativa del folclore boliviano.

La danza Mohoseñada se baila al son del instrumento que la caracteriza: el Mohoseño. Realizado con cañahueca y contando con diez orificios, este aerófono es ejecutado especialmente en la época de Carnaval y durante la festividad de la Virgen de la Candelaria. Aunque el nombre de esta danza presumiblemente obedece al toponímico Mohosa, cantón de la provincia Inquisivi del departamento de La Paz, los principales productores del aerófono denomiando Mohoseño se encuentran en Walat Grande y Walata Chica en la provincia Omasuyos del mismo departamento.

Un adelanto del Carnaval siempre es vivido en la danza Chutas, que representa al migrante indígena aymara que busca en las urbes de La Paz y El Alto el sustento diario. El baile Chutas se origina en tiempos de la república, cuando los miembros de la servidumbre indígena masculina urbana, eran calificados como “pongos”. El pongo vestía una chaqueta y unos pantalones similares a los que hoy en día lucen los integrantes de las comparsas de Chutas, con la salvedad de que el diseño obedece a la moda de los años ’70. El Chuta baila con dos cholas, personajes femeninos que lucen amplias polleras y chaquetillas elegantemente bordadas. De ellas se dice que representan, una, a la esposa que dejó en el campo, y la otra, a la mujer que conoció en la ciudad.

Los Ch’utas son reconocidos patrimonio boliviano

Siguiendo con la política de salvaguarda y promoción del patrimonio cultural y artístico del gobierno del Presidente Evo Morales, el Ministerio de Culturas a la cabeza de Elizabeth Salguero, gestionó ante la Asamblea Legislativa Plurinacional la aprobación del proyecto de Ley que declara a la danza del Ch´uta como “Patrimonio Histórico Cultural e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia”.

“Cuidar nuestras danzas y expresiones artísticas, es cuidar nuestro patrimonio e identidad, y esto si bien es responsabilidad del Estado como lo manda nuestra Constitución Política, es también una tarea de los y las bolivianas que debemos exigir que cada vez que se interpretan las mismas se digan que son bolivianas, con el orgullo que se merecen”, manifestó la Ministra de Culturas, Elizabeth Salguero.

“Estamos muy contentos con esta declaración, solo en esta gestión fueron declaradas ocho danzas como patrimonio de los y las bolivianas, hablamos de la saya afro boliviana, el caporal, la morenada, la kullawada, la llamerada, la diablada y ahora los ch’utas, al igual que la expresión ritual del Thinku”, puntualizó la autoridad.

Este fue un proceso llevado adelante gracias a las gestiones de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, el impulso de los diputados proyectistas Alejandro Zapata y Jorge Medina.

Los Chutas de Bolivia

El chuta era el nativo avecinando en la ciudad, que su trabajo era ser el ponguito, diminuto de la voz pongo, palabras aymará castellanizada de puncu que significa puerta.

Era el nombre del indígena que cumplía una obligación gratuita para el dueño de la hacienda como portero durante una semana, en si era un siervo dentro de la organización social feudal. Dormía en el suelo, se cubría con andrajos, se alimentaba con los desperdicios igual que un perro.

Cuidaba la puerta de calle día y noche, recibía patadas y puñetes como pago de los terratenientes.

El ponguito vestía así, en la cabeza un lluchu (gorro) y un sombrero ovejón, sobre el torso camisa de bayeta y encima una chaquetilla de la misma tela, pero de otro color, los pantalones eran abombachados en la parte superior, donde lucía laboreo de bordados y muy ajustado por la parte de abajo. De estos personajes se origino la danza chuta con su propia alegría y compás.

Esta danza se baila haciendo pareja, en la que las parejas componentes de la comparsa deben sincronizar sus movimientos y evoluciones, varones y mujeres participan de igual número, se baila el Chuta una ves al año; durante la fiesta del carnaval. Danza preferida por las clases populares.

La vestimenta, después de la Imposición para el cambio de los trajes nativos, aparecieron novedosos diseños.

jueves, 17 de febrero de 2011

Magistral exposición acerca de Corocoro Cuna del Ch’uta






A pocos días del Carnaval 2011 del 14 hasta el 25 febrero se exponen imágenes inéditas  del Ch'uta  corocoreño en el Palacio de las Artes en la Alcaldía de El Alto, evento organizado por los residentes de Corocoro bajo el auspicio de la Alcaldía.

La exposición esta a cargo del Lic. Ramiro Cusicanqui, uno de los impulsores de Corocoro como verdadera y única Cuna del Ch’uta paceño.

Ver galería de imágenes en flickr

Contactos: chutaboliviano@gmail.com

sábado, 12 de febrero de 2011

Pepinos y ch’utas, dos mundos se unen en los carnavales

La fiesta del Carnaval, pese a todos los cambios ocurridos en el mundo, persiste como una celebración que ha asimilado las transformaciones sociales y ha representado sus vicisitudes. Es lo que sostiene una investigación traducida en el libro 100 años de Carnaval de La Paz. Las identidades del siglo XX, que será presentado en marzo próximo.
Se trata de un proyecto coordinado por Beatriz Rossells, autora de la parte central del estudio del que participan además José Alejandro Peres, autor de la parte dedicada a la política y la fiesta, y Katherine Aparicio, quien siguió los pasos del ch’uta.

La coordinadora ha permitido a La Razón contar con fragmentos del texto que lleva fotografías de distintas épocas, las que no sólo ilustran sino que han servido como fuente de información, según explica Rossells. A continuación, algunos pasajes reveladores.

La fiesta en el tiempo

El Carnaval paceño en la primera mitad del siglo XIX no adoptó aún el modelo europeizado de las siguientes décadas, según las descripciones de Ismael Sotomayor, quien dice que en los carnavales de los “años 1848 y siguientes, constituía lo más interesante el espectáculo de las famosas carreras de jinetes, héroes de la situación (…). Estas carreras consistían en que más de media docena de parejas de jinetes, caballeros en riquísimos corceles con iguales enjaezaduras; disfrazadas las mujeres de odaliscas y los hombres, variadamente, situándose de a dos en fondo en la Alameda” corrían en desenfrenado arranque, mientras la concurrencia masiva del pueblo les arrojaba cartuchos y cascarones, no sin consecuencias muchas veces graves. El trayecto desde la Alameda hasta la plaza Murillo pasaba por calles centrales, a recibir las felicitaciones del presidente y una lluvia de flores, mixtura y confetti. Esta era una diversión temeraria realizada el día martes de Carnaval”.

En cambio, en la primera mitad del siglo XX, “en los bailes y fiestas privadas dominaban los dominós, los pierrots y arlequines, pero la variedad de disfraces era en realidad la que se imponía. En los documentos gráficos que existen de bailes y reuniones de grupos de la élite, figuran caballeros españoles, damas y princesas del siglo XIX y XX, estilos de trajes y sombreros muy diversos, algunos con arreglos florales, caballeros con peluca, pierrots, algún arlequín”.

Aunque las élites determinaban las modalidades del Carnaval en la primera mitad del siglo XX, la población urbana popular participaba también en las comparsas, mientras que la población indígena tenía un día especial para su aparición en espacios alternativos a las calles céntricas que frecuentaban las entradas. En algunos períodos se unificó el desfile. Pero la modalidad de desfiles separados se ha dado en diferentes regímenes bajo diferentes argumentos. En 1945, la “entrada” fue conjunta.

El año de 1948, se podría decir que se trata del final del período del Carnaval de corte europeo o de las élites paceñas por la cantidad de grupos de origen popular y campesino vinculados a diversas agrupaciones, lecheros, productores de los valles y las provincias de La Paz. En realidad, el Carnaval de fines de los 40 tiene otro rostro definidamente popular. De allí vienen las nominaciones tanto de orden geográfico como figurado: Hijos de Andamarca, Huaynuchos, Hijos de Chijipampa, Indios chayanteños, grupos de migrantes residentes en barrios de La Paz: Villa Nuevo Potosí estrellitas, Provincianos de Colquiri, Siempre Corocoreños y también nominaciones de otras etnias o pueblos, que podrían tener también un sentido figurado.

Un momento simbólico se vive en 1953. Víctor Paz Estenssoro, presidente de la República en febrero de 1953, asiste a la fiesta que abre con el Himno Nacional. En medio de las alegres comparsas desfila El Gran Pepino, apostado en su trono y bellamente decorado con flores naturales. Hay seis bandas de instrumentos metálicos, algunas en camiones y otras a pie. así como la Juventud de Coripata con tarkas y zampoñas, y disfrazados incluso de Hitler rodeado de un batallón de pepinos.

Tiempo de redefiniciones

Se ha producido en estas dos últimas décadas del siglo XX y los primeros años del XXI, una redefinición de las categorías del Carnaval paceño al convertir al ch’uta, anteriormente figura marginal, en la pareja de fiestas del pepino. La presentación conjunta de las dos agrupaciones de pepinos y ch’utas constituye una asociación simbólica que busca la cohesión y utiliza el ritual de la fiesta para lograr una transformación social. En ese contexto, para transformar la realidad, “el ritual debe representarse a través de símbolos que actúan en él”. De esa manera, el ritual es efectivo por su capacidad cohesionadora que hace posible el cambio o continuidad del orden o la conducta.

Sobre dos héroes del Carnaval

Pepino • El pueblo paceño se apoderó del pierrot muy temprano y más tarde lo convirtió en pepino. El primer pepino que se encuentra entre las comparsas (...) es de 1908. No conocemos en qué momento preciso de la primera década del siglo XX o (...) del siglo XIX se dio esta innovación, recreación, apropiación y empoderamiento de un personaje carnavalero (...). No se trata de una sustitución inmediata y total, si constatamos que el pierrot continúa teniendo influencia –aunque decreciente– hasta 1930. Pero el pepino inició su desarrollo de manera imparable (...).

De diversas maneras, el pepino rompía las categorías socioculturales, las jerarquías inquebrantables, las dualidades del siglo XIX y el XX del ser rural o urbano, indígena, mestizo o blanco. El pepino abrazó a todos por igual (...). Cómo no querer ser pepino en el sentido positivo de convertirse en alguien popular y querido por la población, si con ello el disfrazado dejaba atrás sus propias tristezas y humillaciones, las restricciones y discriminaciones que por algún lado le tocaban. En efecto, de pepino podía corretear alegremente por las principales calles de la ciudad (...), y por los barrios de fiesta, persiguiendo cholitas y chicas. Incluso se daba licencias machistas no admitidas en la vida cotidiana, como hacer uso de su chorizo como un arma altamente agresiva en el sentido sexual, sin ser condenado por la sociedad. En este sentido, es notorio también el rol de abierta sexualidad que encarna el pepino, como ser masculino, liberado de ataduras morales durante la fiesta.

Ch’uta • Una leyenda afirma que a los ch’utas –por las máscaras– se les atribuye el carácter del espíritu que vela por la cosecha (...). Esta propiedad se perderá en la medida en que el ch’uta se aleja de su origen campesino y se enmarca en la ciudad, aunque aquí la ritualidad continúa ejerciendo su poder de diferentes formas (...). El ch’uta tiene un origen rural, aymara y campesino. Una corriente de recuperación de las tradiciones de los grupos folklóricos ubica el origen de las danzas y figuras de los ch’utas en Corocoro y otra en Caquiaviri. Sin embargo, la investigación de campo llevada a cabo advierte la presencia de ch’utas en diversas zonas de La Paz. Del libro 100 años de Carnaval de La Paz. Las identidades del siglo XX.

El ch´uta, el Pepino y la Chola del Carnaval fueron elegidos

La Paz ya cuenta con sus personajes.

Con un derroche total de alegría, fueron elegidos en la víspera los personajes tradicionales del Carnaval paceño 2011 en un centro de acontecimientos sociales de la zona 14 de septiembre.

El Ch´uta, el Pepino y la Chola paceña fueron escogidos entre 25 participantes quienes bailaron por todo el salón haciendo gala de su arte compartido por todos los asistentes.

Las barras fueron un condimento aparte, cada una de ellas gritaron sin cesar apoyando a sus representantes con globos, pompones y mixtura que sirvieron de aliento para cada uno de los participantes.

La oportunidad sirvió también para que los personajes del Carnaval paceño 2010 se despidan con el último baile como los soberanos.

CH´UTA

El primero en ser elegido en esta oportunidad fue el Ch´uta paceño que será representado en esta gestión por la comparsa “Maquineros” quienes celebraron la elección de su personaje concluyendo el evento con un baile en el lugar.

Con un traje abultado, este personaje danzó sin cesar gritando como es característica del Ch´uta y buscando nuevas cholitas con quienes pasar las carnestolendas de esta gestión.

Este personaje recibió además las llaves de la ciudad de parte del Chuta saliente.

PEPINO

Posteriormente, los organizadores dieron a conocer que el Pepino, representante de la comparsa “Elegantes Ch´utas Choleros de La Paz” fue el mejor en esta oportunidad y representará al personaje más alegre del Carnaval paceño.

El Pepino mostró un traje de color amarillo y blanco caracterizado por un sombrero, chuspa y su chorizo hechos totalmente de aguayo.

Dicho personaje mostró toda su alegría saltando, bailando, gritando y dando giros en el suelo.

CHOLA PACEÑA

Asimismo, Mariel Garay Tarquino, representante de la “Unión Chutas Alegres de Caquiaviri”, fue coronada como la Chola del Carnaval paceño 2011 debido a la simpatía y gala de sus pasos de baile.

“Es para mí un orgullo representar a la localidad de Caquiaviri y ahora al Carnaval paceño porque no existe otra fiesta como esta”, manifestó la ganadora.

El evento contó con la animación del grupo Jumataqui y la banda señores Mayas Amantes del Folklore quienes fueron los encargados de presentar el sonido para el baile de los participantes.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ch'utas y pepinos enterrarán el carnaval

Este domingo 25 se entierra al pepino y con él al “Carnaval 2007”. Como todos los años, será una fiesta que empezará a las 10:30 en la plaza Murillo, con una retreta carnavalera a cargo de las agrupaciones “Recuerdos Vivos” y la estudiantina de “Los Olvidados”. Posteriormente 15 mil ch’utas y pepinos recorrerán las principales avenidas de la zona del Cementerio activando la última entrada del Carnaval.

Entre gemidos y lamentos, como ya es costumbre, disfrazados, viudas y ch’utas darán el último adiós al vivaracho Pepino, que reinó en las fiestas del Carnaval. La despedida se iniciará a las 10:30 en la Plaza Murillo, donde varas grupos de la tercera edad se darán cita para participar de la retreta carnavalera que estará amenizada por la agrupación “Recuerdos Vivos” y la estudiantina “Los Olvidados” con un repertorio de antaño que rememorarán los carnavales chukutas de principios del siglo XX.

Tras el festejo las innumerables viudas y los desconsolados comparseros acompañarán el féretro del alegre Pepino, desde la plaza Murillo, siguiendo por la calle Del Comercio finalizando en la avenida Montes (altura del reloj de la Pérez Velasco).

Entrada de Chu’tas y Pepinos
Más de quince mil Chutas y pepinos agrupados en 20 comparsas formarán parte de la Entrada de Domingo de Tentación y despedirán al Pepino, un rito que cada año se inicia en la populosa zona de la Garita de Lima. De acuerdo con el presidente de la Asociación de Ch’utas y Pepinos, Javier Escalier, para esta gestión se ha incrementado el número de fraternidades, que hasta el año pasado llegaron a 18. A estas agrupaciones se integra el conjunto “Uta Pokas de Viacha.

La tradicional entrada del Domingo de Tentación iniciará su recorrido a partir de las 13:30, momento en el que el cuerpo del extinto pepino llegue desde plaza Murillo hasta la plaza Garita de Lima, en ese momento los ch’utas llevarán al muerto en una suerte de carroza fúnebre por la avenida Baptista, el Cementerio General y las calles Héroes del Pacífico y Reyes Cardona hasta la Cancha del Tejar.

Entre las comparsas más destacadas se encuentran: Los Recordados Ch’utas de Antaño; Elegantes Ch’utas Choleros de La Paz; Ch’utas Súper Papis y sus lindas Mamis O Km; Ch’utas y Pepinos Fanáticos; Nueva Generación; Alegres Wistu Vidas; Ch’utas maquineros; Ch’utas Celosos, y otros muchos.

El recorrido concluirá con una gran fiesta popular en las inmediaciones de la calle Reyes Cardona (altura de la cancha El Tejar) la cual estará amenizada por grupos tropicales de moda.

Nómina de ingreso

Las comparsas paceñas participarán de acuerdo al siguiente rol de ingreso:

1.- “Recordados” Ch’utas de antaño.
2.- Pepinos Juventud “Romperragas” de Ch’allapampa.
3.- Señoriales Ch’utas “Siempre Aljeris” de La Paz.
4.- Elegantes Ch’utas Choleros de La Paz y sus lindas bellezas tipo “holandesas”.
5.- Ch’utas Súper Papis “Bronco Amigo” y sus lindas Mamis 0 Km.
6.- La Comparsa más bullanguera de siempre y para siempre “Ch’utas y Pepinos Fanáticos de La Paz”.
7.- Comparsa Verdaderos Ch’utas y Pepinos “Intocables”.
8.- La Comparsa del pueblo y para el pueblo “Alegrísimos Ch’utas Coquetos y sus lindas joyitas de 24 Klts”.
9.- Ch’utas y Pepinos Poderosos Celosos.
10.- Ch’utas Verdaderos Rebeldes “Traviesos Rompecorazones”.
11.- La Elegante Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Renacer y sus palomitas blancas”.
12.- Ch’utas Nueva Generación “Viajeros a Charaña”.
13.- Juventud Ch’utas Alegres Wistu vidas y sus lindas cholitas “Queipo del Llano”.
14.- Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Maquineros”.
15.- Gran Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Catemanía”.
16.- Ch’utas Volantes de Oro y sus Muñequitas de Oro.
17.- Ch’utas Fiesta Ch’okopitas y sus lindas Mamacitas diamantinas.
18.- Fantástica y Señorial Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Farsantes”.
19.- Reyes Pepinos “Bloque Inti”.
20.- Ch’utas “Legítimos Uta Pokas de Viacha y sus lindas Rositas”.

Resguardo policial

De acuerdo con información emitida desde el Comando Departamental de la Policía en La Paz, la entrada será resguardada por 600 efectivos policiales, repartidos en dos turnos.

Las tareas de resguardo serán a poyadas por 100 efectivos de la Guardia Municipal, que estarán dedicados al control del juego con agua y la venta de productos alimenticios y bebidas alcohólicas.

Finalmente, la Dirección de Cultura Ciudadana, dependiente de la Oficialía Mayor de Culturas, activará la campaña contra el abuso del alcohol a lo largo del recorrido, informando a través de material gráfico y sociodramas, los efectos del abuso del alcohol y los índices de violencia intrafamiliar.

Origen de esta celebración

El Carnaval al igual que muchas otras festividades en la ciudad de La Paz, ha sufrido modificaciones, planificadas o casuales, a lo largo de su historia que le han permitido ampliar su propuesta festiva además de sumar miles de participantes a las diferentes actividades que lo conforman. Una de estas manifestaciones que ha evolucionado y crecido en participación es el denominado, en otro tiempo, Chuquiago Anata o la Entrada de Ch’utas y Pepinos del Domingo de Tentación, que se inició durante el siglo pasado en las calles de la zona Gran Poder, en una manifestación todavía desordenada y con recorridos aleatorios.

Según Escalier, la Entrada de Domingo de Tentación o Entrada de Chutas y Pepinos, en la gestión 2006 fue declarada como “Patrimonio Histórico Cultural Tangible e Intangible del Departamento de La Paz” por la Prefectura paceña, con la finalidad de perpetuar la memoria de un sector de la población que fue solapado por los intereses de la oficialidad en cuanto a la fiestas carnavaleras durante muchos años.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El Pepino y el Ch’uta vuelven de su gira para alegrar el Carnaval

El Pepino y el Ch’uta volvieron ayer a La Paz en un vuelo de Transportes Aéreos Militares (TAM) procedente de Cochabamba para darle mayor fuerza y alegría a las fiestas precarnavaleras paceñas.

Después de una gira por Estados Unidos, Santa Cruz y Cochabamba, los personajes arribaron con dos maletas llenas de regalos y dinero, para que sus cholitas no los golpeen, porque después del desentierro, el Pepino se dio a la fuga al extranjero y al interior en compañía de su compadre el Ch’uta cholero en busca de nuevos amores.

En El Alto fueron recibidos por la Asociación de Comparsas del Carnaval Alteño, a la cabeza de Jaime Nina.

A su llegada a la zona de El Tejar, en el Cementerio General, el Pepino dijo que en su viaje besó a unas 200 cholitas, mientras que el Ch’uta aseguró que perdió la cuenta.

Con petardos, mixtura y una carroza de antaño arrastrada por un caballo blanco, la fraternidad Fanáticos y sus ch’utas choleros alegres dieron un recibimiento cálido al Pepino y al Ch’uta.

César Suxo, uno de los cuatro prestes de esa fraternidad, y su cholita, Nancy Vargas, manifestaron que cada año, el recibimiento a los dos personajes populares de la Paz es variado, “es por eso que esta vez hemos contratado una carroza para hacerle pasear por el barrio El Tejar hasta el parque Niño de Jesús”.

El trayecto será en el barrio de El Tejar, recorriendo la avenida Baptista y la calle New York, que se encuentra detrás del Cementerio, hasta llegar al parque Niño de Jesús.

En el trayecto, el caballo que jalaba la carroza, donde viajaban ambos personajes, en más de tres ocasiones se espantó por el estallido de los petardos que los organizadores de la comparsa hacían explosionar.

Luis Viera, cubano, fue el encargado de controlar al caballo de Argentina, “había el compromiso de que no hicieran explotar petardos, pero no cumplieron, es por eso que él (el caballo) se espanta”.

Al ingresar en el parque Niño de Jesús, la banda Explosión Imperial entonó la tradicional melodía de los ch’utas, en tanto que el Pepino hacía gala de sus ademanes, repartiendo piropos a las asistentes y algunos golpes con su “matasuegra”.

El presidente de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, Javier Escalier, informó que el jueves 4 de febrero se realizará la elección del Ch’utita, el Pepinito, la Cholita paceña y la elección de la Reina del Carnaval de Antaño en el hotel Europa a partir de las 19.00.

Un carruaje transportó al Pepino y al Ch’uta ayer en la zona de El Tejar.

Una fiesta y dos cronogramas

El oficial de Culturas del Gobierno Municipal de La Paz (GMLP), Wálter Gómez, informó que debido a los desastres ocurridos en el barrio de Huanu Huanuni, donde al menos 72 viviendas fueron afectadas por las lluvias, el lanzamiento del cronograma del Carnaval paceño impulsado por la Alcaldía se postergó hasta el miércoles 3 de febrero.

La autoridad añadió que las actividades paralelas de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño (ACCP), a la cabeza de su presidente, Javier Escalier, obedecen a una decisión personal y sostuvo que “nosotros les hemos mandado al menos cinco notas para convocarlos, pero no hemos recibido respuesta por parte de ellos”.

Explicó que las actividades que se destacan de la agenda consisten en una exposición de imágenes del Carnaval, del 2 al 21 de febrero, en el Museo Costumbrista; del 10 al 17 de este mes se mostrará el traje de la morenada de principios del siglo XX, en el museo Nacional de Arte; el 13 de febrero se realizará el corso infantil; el domingo 14, la farándula; el 15, la Jisk’a Anata, y el martes 16, la ch’alla tradicional.

Los detalles

La lluvia, entre las 15.00 y 15.30, no impidió que la caravana del Pepino y el Ch’uta partieran de la zona de El Tejar.

Sólo cuatro fraternos ch’allaron con alcohol y serpentinas los bustos del Pepino y del Ch’uta.

Control, dos patrulleros dirigieron el tráfico vehicular, que fue interrumpido por una hora en esa zona.

El gobierno municipal no participó en las actividades de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño.

Orígenes de la Danza del Ch'uta

Bienvenidos a este blog, todo acerca de la Danza del Ch'uta paceño.
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