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lunes, 4 de febrero de 2013

Los ch’utas de las cholas

Desde hace algunos años, las mujeres de los ch’utas del Carnaval paceño han venido adquiriendo una connotación nueva, de mayor importancia, de visibilización y cierto poder en un ámbito ritual y festivo que privilegiaba al hombre. En efecto, el ch’uta no es cualquiera en su origen mítico.

Como protector de la cosecha, tiene una gran significación en el mundo agrícola del que proviene. Si bien esta fuerza de la ritualidad y religiosidad agrícola se ha perdido de gran manera al alejarse del origen campesino e instalarse en la ciudad, su figura continúa siendo importante.

La transformación última, sin embargo, tiene que ver con el lugar de las mujeres: en los denominativos de las comparsas y en la organización y las decisiones de las actividades propias de la fiesta. Este hecho, constituye una revalorización de la chola, la compañera de los ch’utas, aparentemente disminuida en su papel de mujer al admitir la existencia de los ch’utas choleros, hombres con dos mujeres a las cuales hacen bailar y dar vueltas, una con cada brazo, además de los versos abiertamente machistas de las canciones de Carnaval.

Es esta relación, la que parece dar un vuelco a partir de los últimos años en el contexto de la fiesta, espacio privilegiado para las transformaciones y los cambios de valores y normas, pues los rituales reflejan, tanto los conflictos y oposiciones del orden social como las proyecciones y estrategias de un mundo cambiante.

Algo más que nombres

Ya a inicios del milenio se empezó a incluir a las mujeres en los nombres de las comparsas, como es el caso de la Fraternidad Comparsa de Ch’utas y Pepinos “Los celosos y sus lindas celositas del Carnaval” o la fraternidad “Juventud ch’utas alegres wistu vida y sus lindas cholitas Queipo del llano”. En los siguientes años se utilizan más designaciones femeninas relacionadas con ideales de belleza y distinción, atributos físicos, llenos de humor o términos propios de las relaciones amorosas: “Elegantes ch’utas choleros de La Paz y sus lindas bellezas de tipo holandesas”, “Fiesta cohetillos y sus cholitas magníficas de la Plana Mayor”, “Volantes de oro y sus muñequitas de oro”, “Fiesta ch’okopitas y sus lindas mamacitas diamantinas”, “Ch’utas Súper Papis Bronco Amigo y sus lindas Mamis 0 km.”

En el Carnaval de 2013, esta tendencia será más visible, ya que la moda es precisamente usar nombres especiales: “Comparsa de ch’utas coquetos y sus lindas damitas de 24 kilates”; los Viajeros de Charaña se denominan “Wistu Vidas y sus lindas Tawacos” (jóvenes); la tradicional comparsa de los maquineros, “Lindas cholitas miski chuymas” (corazones dulces); Los Chaska caballos utapokas, “Los Jaira Compadres y sus magníficas orkochis” (que no conocen las labores femeninas); “Los chuyma lunthathas y sus comadres quitalulus” (roba jovencitos). En el denominativo “Los Pocholos rompecorazones y sus lindas Maridas” hay una clara influencia de la pareja de comediantes urbanos que revierten los roles del hogar, encargando a un sometido y sufrido marido todos los quehaceres domésticos bajo el mando de la mujer.

Javier Escalier, dirigente de la asociación de comparsas carnavaleras, sostiene que la tendencia revela la conciencia que se va adquiriendo en los grupos sobre el poder de la familia y la mujer. Los cambios no se dan sólo en los nombres, sino que ahora asisten parejas a las reuniones de organización; si los hombres acuden solos, dicen: “Voy a consultar”. Las mujeres gravitan más que hace unos cinco años, están involucradas; antes se las dejaba fuera, ahora aparecen como centralizando el poder, especialmente económico.

Esa transformación curiosamente proviene en especial de parte de la pareja fundadora de los Ch’utas Choleros en 1985. Héctor Quisbert y su esposa Cristina Yujra tuvieron la idea de hacer que un ch’uta baile con dos cholas, algo que antes no existía. No todos estuvieron ni están de acuerdo, y el baile en pareja predomina; además, la figura de las señoras, manifiestan algunos bailarines, merece respeto. Al fallecimiento del esposo, Cristina Yujra ha tomado las riendas como pasante.

Un estudio realizado en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA, 2010) analiza coplas que cantan los músicos de las bandas que amenizan el baile de los ch’utas. Los resultados son paradójicos, distantes de esta corriente nueva que analizamos. Dichas coplas tienen diferentes significados para hombres y mujeres, pero muchas están relacionadas con la cantina y la bebida, a partir de las cuales se expresa un “yo” desdichado:

Muy amargado me encuentro./Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi belleza/Muy amargada me siento/ Maldigo de haber nacido/Voy buscando en las cantinas/En busca de mi cholero Banda Gallardos Raymis.

Dicen los investigadores: “El cuerpo es mencionado como un vehículo al pasado, existe una continua dicotomía entre olvido y amor: el amor se olvida en otro cuerpo. Para el hombre, el recuerdo y el baile son motivo de alegría y ostentación; para la mujer, son motivo de llanto. La situación se invierte y la mujer sufre pero olvida, en cambio el hombre olvida circunstancialmente y lleva el castigo por su malquerer […]. La condición de cholero parece una carga porque implica un inicial sentimiento de culpa (por el fracaso de la relación) con la chola “titular” y recae en la traicionera: es culpable por ser débil, falta de paciencia y carácter al permitir que sus padres la casen con otro cuando debió esperar y escapar con el ch’uta (Herrera, 2010).

Los autores se refieren a la “oscilación identitaria”, del cholero, un vaivén entre el campo y la ciudad. El ch’uta cholero al vivir en la ciudad, debe adquirir nueva mujer:

Quieres, quieres volver a mí/Ya no quiero saber de ti/ Porque tengo otra mejor:/Chiquitita, quinceañerita/Alicia eres bonita como flor/Sopocacheñita eres mi amor/Linda sampedreña.

Esta identidad partida, evidente en el pasado, en gran parte de los casos ya ha sido superada, pues la migración familiar se ha completado, así como la vivienda citadina, salvo en el caso de los transportistas.

¿En qué medida corresponde la narrativa de la fiesta con la vida real y cotidiana de los actores sociales identificados con estos personajes?

Conociendo que en el ámbito festivo, espacio simbólico de múltiples contradicciones, las redefiniciones sirven para reforzar identidades que son cambiantes y no estáticas y para actualizarlas reconduciendo formas de subordinación y otras. La actuación de los danzantes refleja los cambios sociales, pero también son fuerzas liberadoras que transforman la sociedad.

¿De qué manera cambiarán las letrillas de las nuevas canciones de los ch’utas o continuarán encarnando discursos de desdicha sobre sí mismos? Ahora que las mujeres de los ch’utas ya no son pasivas y están transformando en la práctica sus intervenciones, ¿seguirán cantando igual que antes?

Texto: Beatriz Rossells

Referencias: El carnaval de La Paz y Jisk’anata de Beatriz Rossells y otros autores, y el estudio de Gabriel Llanos, J. Ángel Herrera Transculturación, narrativa e identidad en ‘Fiesta y Literatura’, ambas publicaciones del Instituto de Estudios Bolivianos, Universidad Mayor de San Andrés, ASDI- SAREC. 2010.

Dos parejas para el Domingo de Tentación

Una mujer policía se dirige a nuestro encuentro. Unocincuentaialgo de estatura y enormes ojos vistosamente maquillados. No es que la cabo Juli Cuentas luzca así todos los días, sólo que se acerca el Carnaval y, como integrante de la comparsa de ch’utas Unión Comercial Los golosos y sus lindas golosinas, la joven ha aceptado posar para las fotos de una nota referida, justamente, a las “golosinas”.

Con Juli llega Benjamín Choque, 1,80 de alto aproximadamente y a quien ella ha llevado hasta las filas de los ch’utas. Ambos enamorados bailan juntos y a él no se le pasa por la mente tomar de la mano a otra cholita, pues ni por asomo es un “cholero”. No con Juli, tan segura de sí misma, a su lado.

“Yo no me dejo; las mujeres hemos cambiado en ese sentido”, afirma la joven que sale del vestuario transformada en una beldad gracias a la pollera, la chaquetilla y las vistosas joyas.

Benjamín baila también morenada con las Rosas de Viacha Revelación 82. Ella pertenece a familias de folkloristas provenientes de Achocalla, la Unión Comercial, y Achacachi, Los Catedráticos, y menciona que, si no fuese más cómodo, por su trabajo, llevar pantalón, estaría muy feliz de vestir a diario una pollera.

La pareja posa, baila, se divierte ante la cámara. “Nada de machismos”, expresa ella. “No, no soy muy machista”, se define él con un hilo de voz. ¿Me pongo el sombrero?, pregunta él. “No, con sombrero te ves muy flaco”, decide ella.

Otra joven que tiene su propio ch’uta es Jhovana Carmen Cahuasa Quispe. Ella y su ahora esposo participan, desde la fundación hace 14 años, de la Elegante Comparsa Ch’utas y Pepinos Renacer y sus Palomitas Blancas, iniciativa exclusivamente carnavalera de su hermana María Isabel y su cuñado Ramiro Lazo.

Jhovana, comunicadora social, ha hecho su tesis sobre la danza paceña cuyo origen se disputan Corocoro y Caquiaviri. Y está en condiciones de defender que los ch’utas serán unos infieles en la ciudad, “tomarán con una mano —la derecha, eso sí— a la pareja titular y con la otra a la suplente”; pero por su origen y significación rural son en realidad “una consagración de la pareja, del matrimonio”.

Dice la comunicadora que la danza del ch’uta es propia de la etapa de siembra y de fertilidad de la tierra, de los animales, de las personas. Un periodo húmedo, que se inicia apenas acaba el Día de Difuntos y que se extiende hasta marzo. A diferencia de otros personajes del folklore, que bailan en cualquier época del año, éste lo hace exclusivamente en este tiempo y, más estrictamente, en el Carnaval paceño. “Se respeta tiempo y espacio”, aunque haya aspectos que han ido cambiando por la migración campo-ciudad, por la moda, etc.

Tanto Julio como Jhovana destacan el hecho de que hay más mujeres que varones en la danza del ch’uta. Y que, por eso, se ve a los enmascarados bailando con dos cholitas. Habrá quien vea en ello puro machismo, y habrá machismo en ello; “pero en general, ellas sólo quieren divertirse y no se hacen problema”, señala Juli. “Es la danza del ch’uta y sin él no hay baile; no creo que, como en la morenada, que tiene bloques de mujeres cada vez mayores, se vea a cholas bailando sin ch’utas; la tradición no va a permitirlo”, considera Jhovana.

Esta joven —la primera que fue elegida Cholita del Carnaval Paceño, en 2005— está casada con Gróver Chuquimia, ingeniero comercial que proviene de una familia de artesanos costureros. Se conocieron en el colegio, pero bailando ch’utas se enamoraron. Tienen una niña que los une más, pero hay que verlos vistiéndose, ayudándose uno a otro a quedar perfectos en sus vistosos trajes —tal cual hicieron Juli y Benjamín—, para intuir que debe haber más que sólo bailar en el rito de ser parte de la fiesta.

Parte de la fiesta son el consumo de alcohol y la violencia. “Es cierto”, dice la pareja Chuquimia; “en nuestro grupo hablamos con la gente para que no lleven a los niños a la entrada, no es un lugar para ellos”, explica la comunicadora social. Ella no bebe y su esposo reconoce las veces que se ha excedido, ella ha controlado la situación. Y Juli explota ante la posibilidad de ser agredida: “¿Golpearme?, ya vería el desgraciado que se atreviese”.

Texto: Mabel Franco

La Razón

miércoles, 30 de marzo de 2011

Ch'utas 2011: Corocoreños dicen presente


El 13 de marzo Corocoro participó de la entrada del entierro del Pepino, aunque no hubo gran respuesta de los corocoreños, la representación se la hizo de la mejor manera, con 20 parejas de los cuales el 70% no eran de Corocoro.

La comparsa los "Siempre Corocoreños" como es característica entraron con su carro alegórico o "Cargamento" tal como se ve en los años 70 en Oruro, esta vez fue en La Paz la gente disfrutó de los objetos hechos de Cobre.

Espero que el próximo año la participación de los corocoreños sea masiva, así como las autoridades municipales de Corocoro tengan la voluntad de mostrar el patrimonio cultural de Corocoro.

Felicidades a todos los que con su participación hicieran conocern que la verdadera Cuna del Ch'uta es Corocoro.

Texto y fotos: Ramiro Cusicanqui, correo electrónico: rutarce@hotmail.com

jueves, 17 de febrero de 2011

Magistral exposición acerca de Corocoro Cuna del Ch’uta






A pocos días del Carnaval 2011 del 14 hasta el 25 febrero se exponen imágenes inéditas  del Ch'uta  corocoreño en el Palacio de las Artes en la Alcaldía de El Alto, evento organizado por los residentes de Corocoro bajo el auspicio de la Alcaldía.

La exposición esta a cargo del Lic. Ramiro Cusicanqui, uno de los impulsores de Corocoro como verdadera y única Cuna del Ch’uta paceño.

Ver galería de imágenes en flickr

Contactos: chutaboliviano@gmail.com

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuna del Ch´uta Corocoreños promocionan Carnaval de su provincia

• Una exposición es mostrada en el Palacio de las Artes de la Alcaldía quemada hasta el 25 de este mes con el objetivo de mostrar la historia del lugar.

Residentes de Coro Coro, de la provincia Pacajes, comenzaron en la víspera la promoción del Carnaval de dicha población con la exposición de fotografías que demostrarían que la localidad es el lugar de nacimiento del Ch’uta, uno de los principales personajes de las carnestolendas paceñas.

En la oportunidad, el alcalde de Coro Coro, Genaro Tambo, explicó que las fotografías pretenden demostrar que el nacimiento del Ch’uta fue en dicha población y censuró la actitud de otras poblaciones que afirman lo contrario, sin embargo sostuvo que este no debe ser motivo de discusión ya que es mejor unirse y mostrar que el Ch’uta es de los bolivianos.

“Dónde más podemos perdernos si las fotografías son de 1930, que muestran que la verdadera cuna del Ch’uta es Coro Coro, eso a nosotros nos alegra y vayan donde vayan, nosotros estamos demostrando el origen del personaje, pero más allá de cualquier disputa el Ch’uta es de Bolivia”, sostuvo.

Por su parte, el director de Cultura, Luis Carrión, llamó a la reflexión a los ciudadanos que se encuentran en dilema por la situación, señalando que son de estos pleitos que aprovechan otros países para robar la cultura y particularmente las danzas.

“Estas fotografías son evidencia que la danza del Ch’uta ha nacido en esa tierra minera de Coro Coro, pero la colocación o el lugar donde ocupe una cuna puede ser en cualquier parte de Bolivia, la cuna puede ser Caquiaviri, pero el lugar de nacimiento Coro Coro”, manifestó.

Finalmente, Ramiro Cusicanqui, promotor de la exposición y la promoción del origen del Ch’uta, lamentó que se hayan emitido resoluciones que nada tienen que ver con el origen del personaje, sin embargo explicó que con la muestra fotográfica llegarán a todos los lugares posibles para dar a conocer del origen del disfraz y la danza.

“Hemos escuchado que quieren sacar a nivel de Ley del Estado boliviano, espero que los parlamentarios no se equivoquen una vez más porque cuando estaba en la Prefectura el señor Alejandro Zapata se emitió una resolución dando lugar a las aseveraciones de Caquiaviri. Nosotros vamos a trabajar para que se emita una ley que señale que Coro Coro es la verdadera cuna del Ch’uta”, manifestó.

Finalmente, las autoridades invitadas bailaron al compás de un grupo oriundo de Coro Coro que interpretó en la oportunidad cánticos típicos de la fiesta de Carnaval para mostrar un poco más de la cultura de esta tierra.

jueves, 27 de enero de 2011

Corocoro impugnará supuesto Proyecto de Ley sobre la cuna del Ch'uta

La población de Caquiaviri ha celebrado el 17 de enero de 2011 una vez más su fiesta patronal de San Antonio Abad. Debemos recordar que la iglesia de Caquiaviri es una de las más antiguas de la Provincia Pacajes y que se denomina desde entonces, “Parroquia de la Purísima Concepción de Caquiaviri”, esto viene a que la fiesta principal de la localidad de Caquiaviri no era San Antonio Abad sino “Concepción”.

San Antonio Abad celebró su centenario de entronización el año 2007, quienes lo recuerdan más sin duda son los propios pobladores de Caquiaviri, quienes hicieron una fiesta especial en su honor el mismo 17 de enero.

Este dato histórico viene a que recién hace cien años y un poco más, se celebra la fiesta de San Antonio Abad, entonces la pregunta viene: ¿Cómo puede ser “Caquiaviri la Cuna del Ch’uta”, si el personaje del Carnaval ahora paceño, nació hace más de cien años? y para esta aseveración existe varias pruebas documentales, fotografías y testimonios.

IMPUGNACIÓN

Los pobladores de Corocoro a la cabeza de su Alcalde Dr. Genaro Tambo, desde inicio de esta gestión viene preparando un programa especial, para la recuperación de su patrimonio cultural, tangible como intangible. Tambo lamentó que los hermanos Caquiavireños quieran llegar a inclusive al Parlamento para hace aprobar una Ley de la República a una posición que no tiene fundamento valedero.

El Alcalde Corocoreño dijo que se interpondrá los buenos oficios ante el Parlamento Plurinacinal, para que antes de aprobar se tenga mesas redondas, coloquios y encuentros entre estudiosos de la materia y no se cometa errores, como los que cometió el ahora Diputado Alejandro Zapata, de quién no se duda que cometería un error garrafal nuevamente.

Por su parte el escritor del libro “Corocoro cuna del ch’uta patrimonio intangile de La Paz” Ramiro Cusicanqui, ponderó el trabajo que hicieron los hermanos de Caquiaviri por la unidad respecto a este tema que beneficia a su población. Sin embargo recalcó que los hermanos de Caquiaviri no tienen sustento para afirmar que Caquiaviri es la cuna del ch’uta.

“Ya en una oportunidad cuando Remigio Condori actual ejecutivo de la COR alteña, fungía como Director de Cultura de la Gobernación de La Paz, Alcaldes de Corocoro y Caquiaviri fueron invitados para presentar pruebas, sobre el origen de la danza y el disfraz del ch’uta, en varias oportunidades los personeros de Caquiaviri no se presentaron, es más amenazaron a los técnicos indicándoles que de su ‘resolución no se movía una coma’”Cusicanqui argumentó, que para ser la verdadera cuna del ch’uta, los hermanos de Caquiaviri primero tienen que tener sus propios bordadores, es decir el disfraz original del ch’uta caquiavireño, lo cual no existe. se pudo comprobar esta triste realidad cuando los participantes del concurso “Cholita Caquiavireña” se fueron a fletar trajes del bordador Corocoreño Sr.Hugo Altamirano.

Es más la ganadora del concurso lleva el Jobón bordado por el Sr. Eduardo Silva bordador del ch’uta “neto corocoreño” y los jubones corocoreños, no las famosas chaquetillas de los bordadores actuales.

Ambos bordadores ex dirigentes de AMABA y otros, remarcaron que el origen de la danza y el disfraz del ch’uta es Corocoro y con esas recomendaciones facilitaron los trajes a los hermanos caquiavireños.

“Cómo se puede asegurar algo, sino se tiene respaldo” menos los bordadores que supuestamente expusieron sus trajes el pasado año en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore esa es la gran pregunta, dijo Ramiro Cusicanqui principal defensor del patrimonio cultural de Corocoro.

Correo electrónico: rutarce@hotmail.com(Ramiro Cusicanqui)

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